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Carta abierta a Monseñor Munilla


2010
01.16

Monseñor Munilla:

Desde la libertad que la red me da compartiendo esta bitácora con mi amigo, así como desde el profundo respeto que tengo a todas las creencias y manifestaciones religiosas que existen en el mundo y que no son más que, otra manifestación más de ese deseo que tiene el Ser Humano de encontrar su camino, he de decirle que lo mejor que haría es dejar su cargo, pues, a raíz de las recientes declaraciones aparecidas en los medios, usted no solo no es cristiano, sino que no representa ni a la comunidad cristiana universal ni a la de sus diócesis. Es decir, ni ama a su prójimo, ni respeta la variedad de opiniones que este puede manifestar haciendo uso de la herramienta que Dios ha puesto a su alcance, y que no es otra que la razón.

Monseñor Munilla, usted no está capacitado para el cargo que recientemente ostenta. Primero por no ser capaz de diferenciar entre tener autoridad y ser autoritario. Segundo porque su conducta le aleja bastante del mensaje de paz y amor que nos ha dejado Jesucristo. Y tercero, por que no ha comprendido que primero es el que tiene hambre y necesidad, y después Dios, pues, mientras que de nuestro hermano lo sabemos todo o gran parte, de Dios, ni sabemos ni sabremos nunca nada, luego como en una ocasión dijo un ex-colega suyo, «el otro lo es todo».

A todo un cumulo de despropósitos por su parte, el pasado día 13 de enero de 2010 (creo, aunque salió publicado el día 14) usted nos ha vuelto a enfadar, nos ha vuelto a golpear con sus palabras, nos ha vuelto a mostrar esa cara oculta de la Iglesia que usted y gentes de su ideario intelectual, no hacen más que intentar imponer.

Sr. Munilla, usted nos dice en su entrevista que existen males mayores, a lo que yo me pregunto, cuando Jesús en el sermón que dio en el monte y que conocemos como Sermón de la montaña ,nos dijo «Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados.» ¿a quien cree usted que se refería? ¿usted cree que esta gente desgraciada en Haití, y así la sociedad en general, puede sentir confianza en su iglesia con individuos como usted, que anteponen una espiritualidad mas fruto de su imaginación, que de una realidad constatable?. ¿Usted, no ve ahí las frases que su maestro dijo y que están recogidas en el Nuevo Testamento? Para usted ¿Dios es amor?, creo sinceramente, que no. Usted, estoy seguro que esta en otra galaxia, pero no en esta.

Rom 13:8 «… amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley»

Como conocedor que es del Nuevo Testamento, seguro que conoce la máxima que le cité en la párrafo anterior, otra cosa, es cumplirla. Pero lo que estoy casi seguro que no conoce este texto, de un ex-colega suyo y que le enlacé en el segundo párrafo (véalo otra vez el otro lo es todo) Estos textos como muchos más no hacen más que corroborar lo que le dije al comenzar mi carta: lo mejor sería que dejara su sacerdocio, ya que no da la talla. Usted puede dedicarse a otras labores, pero pensando como lo hace, el evangelio le queda excesivamente grande. No es o suyo.

Hoy, cuando leo la prensa, vuelve a aparecer usted, y cual sería mi sorpresa que, a lo triste y lamentable del pasado día, usted, en vez de reconocer su error, algo propio de los Seres Humanos, en vez de, como supuestamente cristiano que es, pedir perdón por haber ofendido al Mundo, lo que nos hace es desayunar con otra barbaridad más, una más a la que sumar a su triste colección de despropósitos. Este, que no sé como calificar, no es otra cosa que culpar al mensajero de lo del día anterior, y dice que este «distorsiona la realidad, y es injusto» para a continuación decir: «El citado titular está extraído con “forceps”» de una pregunta “teológica” que se me hizo, referente a cómo creer en la existencia de Dios ante el sufrimiento de tantos inocentes… Yo expliqué que el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna» y ahora viene lo gordo, usted acude a la teología para explicar lo que realmente nos quería decir: «En ese contexto, utilicé la expresión “existen males mayores”, refiriéndome explícitamente a otro tipo de mal, al “pecado” de quienes vivimos en los países ricos y somos cómplices de una opulencia insolidaria hacia los pobres. Como es obvio, yo estaba hablando en un plano teológico dando respuesta a una pregunta de índole teológico» y yo le digo que, ante esa justificación, más propia de personas carentes de un mínimo de compasión y amor, nosotros estábamos en la Tierra, algo que en lo que a mi respecta dudo que estuviera usted, pues, Monseñor Munilla. o vive usted otro planeta, o si está aquí, ¿donde esta?.

Para terminar, Monseñor, créame cuando le digo que no me gusta para nada la deriva actual de la Iglesia Católica, créame que nunca esperé más de ella, ni ahora ni nunca, pues, siempre la he considerado junto a la comunidad en la que me crié, el mayor obstáculo a la obra de Dios, para el amor entre los seres humanos, y para el avance y progreso de todos los pueblos de la Tierra.

Monseñor, como creyente convencido que estoy de la existencia de en una entidad superior que identifico plenamente con la naturaleza, (motivo por el cual recibí el herem), con el Universo en general, con todas y cada una de las formas de vida que nos rodean, con el orden matemático que rige el Todo…, en una palabra, con un Dios al que no comprendo, – pues no me ha dotado para ello -, le pido y le exijo que no amancillen más ni su nombre, ni el de sus hijos que somos todos.

Atentamente

Baruch Spinoza