Con este título, el cual hago uso sin permiso del autor, y del que espero su perdón por tal usurpación, voy a comentar, solo una opinión más, a las tremendas barbaridades que el periodista – creo que este es su trabajo – Claudio Toscani nos brinda en el diario L’Osservatore Romano. Que para quién no lo sepa, este es el periódico de la que llaman, Santa Sede.
En el artículo del Sr. Toscani se hace una crítica feroz, ignorante, mal intencionada, e incluso de mal gusto a la persona del recientemente fallecido José Saramago.
Barbaridades a discreción. No se por donde empezar. Vamos con la primera:
Dice Toscani que Saramago era “un hombre y un intelectual de ninguna capacidad metafísica, (y que vivió) agarrado hasta el final a su pertinaz fe en el materialismo histórico, alias marxismo” En esta frase vemos el retrato del autor. Un perfecto desconocedor, no solo de lo que se intuye por sus palabras y que él identifica con la metafísica, sino de la utilización de este termino como recurso para cobijarse en lo que o no entiende o no quiere entender. Las religiones en general y la Católica en particular, siempre están hablando de planos metafísicos, escatológicos, etc. en los que gracias a su imaginación se mueven como perfectos conocedores de lo que hablar y hablar, para posteriormente, darnos lecciones a todos. Con Saramago no han podido, ni con otros muchos y cada vez más, así que recurren a estos «panfletos» periodísticos como el del L’Osservatore Romano, con un animo infantil de ser buen Católico. Eso si, a su manera. Respecto al tema del Marxismo, decir que se recurre al tópico, es decir se pretende desviar la atención hacia personajes históricos que cobijados bajo el manto de eta doctrina, fueron unos grandes tiranos, (véase el caso de Stalin y la mayoría de los que le siguieron, y véanse también dictaduras como la China, o la misma Cuba, donde el Marxismo es solo una palabra hueca, que no dice nada). Pero también hay que decir que los que se cobijaron bajo el Marxismo, son los mismo que se cobijaron y cobijan bajo la fe Católica, con sus inquisiciones, cruzadas, etc. No lo hemos de olvidar.
Luego el Sr. Toscani nos dice ” uncida como estuvo siempre su mente por una desestabilizadora banalización de lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no dejó nunca de sostener una simplificación teológica inquietante: si Dios está en el origen de todo, él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa”. Le digo Sr. Toscani, lo sagrado siempre ha estado banalizado, pues sus guardianes nunca han estado a su altura, siempre se ha usado mal, y nunca ha sido un ejemplo para nadie, ya que ha sido usado para causar dolor y sufrimiento al ser humano. La simplificación teológica fue usada siempre por la iglesia en su deseo irrefrenable de fomentar la ignorancia y la incultura, para así con una teología simplificada – véase la historia sagrada, los catecismos escolares, etc. – se podía idiotizar más a la gente, sujetarla a sus premisas, y explotarla como se ha hecho siempre.
Y ahora le preguntaría yo a usted, ¿… Dios está en el origen de todo, él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa? Dígame si o no. Y si ya sabemos los dos la respuesta, ¿quién le paga por criticarla…?
Sigo. El Sr Toscano en un intento máximo de hundir a su oponente – obviamente ha de hacerlo después de muerto, pues en vida, ni se atrevió ni se atrevería – nos lo califica de “Un populista extremista como él, que se hacía cargo del porqué de los males del mundo, habría debido antes que nada aplicar el problema a todas las estructuras humanas erróneas, desde las histórico-políticas a las socioeconómicas, en vez de saltar al detestado plano metafísico y culpar, de manera demasiado cómoda y carente de cualquier otra consideración, a un Dios en el que nunca creyó debido a su omnipotencia, a su omnisciencia, a su omnipresencia”. Sinceramente llegado a este punto, dudo de que este artículo fuera escrito por una persona o por más, siendo la otra o las otras, jerarcas de la Santa Sede, y digo esto, por que esta frase, carece de sentido, carece que un punto en el ubicarse. Es efectivamente una expresión propia de miembros del Vaticano que perdidos ante la verdadera esencia de sus creencias se pasan la vida creyéndose sus elucubraciones, pero sin aportar visos de realidad, algo que les aleja del mundo del que son parte, y que les lleva a creerse superiores por el simple hecho de un día, en vez de elegir la profesión de medico, ingeniero, taxista, o boticario, eligieron el vivir de su imaginación bajo una sotana negra que representa el luto por alguien que posiblemente ni siquiera ha existido.
