Archive for Febrero, 2010

Arte, religión y sexo.


2010
02.21

Recientemente se viene exhibiendo en nuestro País – y tengo que decir que «a duras penas» – , una exposición fotográfica en la que nadie ha reparado, (o si lo han echo, apenas ha trascendido), en la calidad, buena o menos buena de la obra que allí se exhibe, sino que se han cargado las tintas, sobre algo que a mi modo de entender es secundario, y que no es otra cosas que el tema utilizado.

También se viene observando, y pienso que por fortuna para las nuevas generaciones que vienen, que las religiones, en las sociedades modernas cada vez tienen menos peso dentro de los espacios públicos, y la misma sociedad las va relegando al ámbito privado, el lugar del que nunca debería de haber salido, por lo que así nos hubiéramos librado de muchos más males que bienes.

Mi opinión no es otra que la de el respeto por encima de todo, al artista y a su obra. El primero por ser una persona humana que trata de expresarse en un lenguaje propio y segundo a su obra como manifestación física de esta persona.

Nuestra sociedad aún arrastra el pesado lastre de una época oscura. Esto, cada día que pasa se ve aún de manifiesto en los medios (ejemplos hay muchos: Ley de la Memoria Histórica, jueces que juraron lealtad a Franco y que aún ejercen, el estado que mantiene una Iglesia convertida en un lobi de poder, etc.). Entonces surgen lo que llamaré sentimientos encontrados.

Sentimientos encontrados

Las religiones, nunca han sido tolerantes, siempre han sometido a sus fieles utilizando todo tipo de zafiedades, aptitudes estas que van totalmente en contra de lo que son sus bases. Esta actitud ha generado un respeto basado en el miedo inculcado a una sociedad, de la que podemos decir que más 80% de esta cree o confía en ellas de una manera mas próxima a la superstición, que a la razón.

En lo que políticamente se llama «la cultura occidental» hay una religión dominante llamada Catolicismo, (Iglesia Católica) basada en la vida y obra de un judío llamado Jesús, que vivió hace 2000 años en Jerusalén, por entonces provincia romana. El mensaje de Jesús fue rompedor, de tal manera que gran cantidad de lideres políticos y religiosos posteriores han tomada partes del su discurso para hacer de este un himno social, un ideario político-social con el que llegar a la sociedad, seducirla y lamentablemente en mucha casos, hacerla después prisionera de sus convicciones, ya alejadas por completo de lo que les había conducido al poder. Lo cierto es que hoy en día el personaje Jesús, llamado el Cristo – Mesías – ya no solo no se le tiene en cuenta casi para nada, (aunque se nos quiera decir lo contrario) sino que incluso su figura es cuestionada.

La muestra que citaba al principio de mi exposición, usa, ya no solo el tema bíblico, sino a Jesús y a su familia, como medio para, como dije también al principio trasformar los deseos, sentimientos, etc. de una persona – en este caso el artista – en la creación de una obra de Arte. Y es ahora cuando surgen las preguntas: ¿es digno esta aptitud? o ¿debemos de ver el resultado final, el trabajo de artista y no el medio utilizado, sin que caigamos en que «el fin justifique los medios»? Difícil cuestión, y más aún cuando este medio utilizado, es el supuesto corazón de una organización con demasiada influencia aún en nuestra sociedad…

Educar para ver una obra de arte no esta al alcance de cualquiera. Se necesita ver mucho arte, explicaciones, análisis, y como no, amor, mucho amor, pues el arte en cierta manera es amor, y solo cuando logremos comprender el mensaje que se nos quiere comunicar a través de una obra sea cual sea, y no lo tratemos de confundir con lo que nuestro ojos en un primer instante nos quieren enseñar, sabremos valorar el trabajo del artista con justicia.

Personalmente no me gusta que se insulte o trate mal a ninguna persona que no se pueda defender, mediante palabras, u obras. Me gusta respetar la figura de Jesús igual que la de cualquier otro Ser Humano. Es decir, a todas las personas que en su periodo de su vida, quisieron cambiar el mundo hacia lo que ellos consideraban mejor para la sociedad en ese momento. Jesús antes y Ferrer, o Teresa de Calcuta ahora, mediante un mensaje de paz y amor, pero Mozart mediante la música, Spinoza, Kant o Marx con ideas, Einstein con la ciencia, y así un sin fin…

Por lo tanto y para finalizar, creo que igual que uno puede permitirse ir a un concierto y allí aburrirse o no, otro, puede ir o no a una exposición, y admirarla o no. Y no perdamos mucho el tiempo en banalidades, somos libres para elegir o seleccionar lo que odiamos y lo que admiramos. Y como decía Albert Camus «en el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio». No perdamos el tiempo, que es oro

Gael


2010
02.18

Eran las 5:00h. de la madrugada de un 17 de febrero de 2010, cuando Gael, cansado ya de tanto esperar, quiso comunicarse con el exterior. Así que, estiró el brazo y pellizcó con todas sus fuerzas la placenta que hasta ese momento además de fiel compañera, también había sido el medio de comunicación con su madre casi desde que su esencia se hizo Ser. Esta, su madre, conocedora como era de su «salida de cuentas» y, aunque la hora no era muy propicia, dio un ligero golpe con el codo a su pareja, el cual, aguardaba en un silencio feliz, el momento.

¡Quiere salir!, – le dijo.

¿ya?, … ¡vámonos! – le contesto mientras buscaba sus pantalones…

A las 6:40h. entraban en el hospital, y a las 7:00h. Gael, envió un segundo mensaje a su madre. Estaba listo.

Acudieron médicos, enfermeros,… sanitarios de todo tipo. Mientras, en una sala contigua, su pareja, junto a algún que otro familiar, daban vueltas simulando las agujas del reloj de un tiempo que no existe, ni nunca lo ha hecho. De vez en cuando, se dirigían unas palabras sin sentido, gesticulaban una sonrisa …

El reloj de la sala, continuaba su inexorable camino como si nos estuviese diciendo que, aunque soy una máquina y marco lo que no existe, os digo: son las 7:40h. Y así, Gael, asomó su cabeza, y pensó…¡voy!. Luego dio un pequeño impulso que le llevó a los brazos de la comadrona.

Durante unos segundos hubo silencio, mientras, su madre, olvidando su fatiga trataba de incorporarse con la única intención de ver…Pero no hizo falta, ya que tras observar la sonrisa de los que allí atendían a su hijo se dejó caer sobre la almohada, casi al tiempo que se lo ponían al lado. Segundos después, Gael tuvo su primera palabra. Lo llamaban «berrinche» y era en una lengua que, como diría Martin Heidegger, es la casa de la verdad del Ser.

17 de febrero del invierno de 2010.

A mi manera.


2010
02.15

…había salido de trabajar a las tres en punto. Había bajado al parking, tomado el coche y puesto la radio casi por inercia…

Apenas habían pasado unos minutos cuando ya callejeaba por la ciudad en busca de la autopista que me conduciría a mi domicilio, cuando ya me empezó a cansar los absurdos comentarios futboleros del día anterior. Así que, una vez hube tomado la ruta correcta, me acomodé en el respaldo y con mi mano derecha apreté el botón de la radio, pero esta vez, la que haría sonar el disco compacto que había en su interior.

Las primeras notas comenzaron a sonar paralelas a la velocidad que aumentaba. Y por fin, en frente de mi, no solo no había ningún obstáculo, sino que tenía, además, dos carriles por lo que circular.

El tema musical que empezaba a sonar era una particularísima versión de «A mi manera» (My way), pero esta vez interpretado por Eunice Kathleen Waymon, aunque todos la conocemos como Nina Simone.

Durante los tres, quizás cuatro minutos que duraría la canción yo solo recuerdo que a los 45 segundos de haber empezado, ya no estaba en el lugar en el que debería de estar, ni mucho menos, con los sentidos que el acto de conducir requiere, así que, mientras gozaba en mi nube más allá de aquella realidad, vi la muerte a lo lejos, esperándome en medio de la carretera. Supe que era ella pues, ayudado de mi intuición, empecé a relacionar su realidad con la imagen estúpida que nos describen los que nunca la vieron. Además, fui consciente de como me acercaba a ella, y vi como pude haberla evitado, y vi como, mi percepción de la realidad en aquel momento no existía, y consciente de todo, me la llevé por delante hasta caerme por un gran barranco, decenas de metros, rebotando contra las piedras a medida que el coche se iba descomponiendo. En el interior, yo. Sujeto por el cinturón, ajeno a lo que sucedía. Hasta que una enorme roca me detuvo bruscamente, lo que hizo que saliese despedido por la ventana junto al CD que horas, quizá, días antes había metido en el aparato de radio.

Policía, bomberos, sanitarios, personas anónimas me buscaron durante largo tiempo, hasta que uno de estos anónimos personajes escuchó una música de piano, se acercó suavemente y asomó su cabeza por detrás de unas piedras. A los pocos metros, pudo ver como sentado en el asiento del conductor con el cuerpo ensangrentado, estaba yo, escuchando a Nina Simone, que había bajado desde el cielo a tocar en directo su versión, la mejor de todas, a su manera, My Way. Minutos después, giró su cabeza y a unos veinte metros de donde estábamos, en un charco de desgracias yacía el cadáver de la muerte. No pudo soportar que fuese mejor que ella.

tiempo


2010
02.01

¡Uno…dos y …ummmp!

Los dos hermanos, uno por los pies y otro por los hombros, habían cogido el cadáver y lo había metido dentro del ataúd. Luego, el que lo había cogido por los pies, cruzó sus brazos, y bajando levemente la cabeza, reflexionó mientras contemplaba su rostro, blanco, impoluto, … ausente de eso que llaman vida. Y pensó:

¿Que es esto que se me escapaba de las manos? ¿que es esto tan lógico y tan normal, tan predecible y tan cotidiano que me cuesta tanto asumir?…

Esto es la muerte – se dijo.

Luego, pensó en los sentimientos que ahora estaba teniendo, en el Ser, en la nada… Luego cuando ya estaba a punto de perder el norte, recurrió a su pensamiento racional-lógico-matemático, y aunque tembló por su frialdad, sabía que era la realidad, aquella única verdad a la que como Ser podía aspirar.

Habían pasado casi dos horas, y el tiempo le había volado. Tanto es así que, por la habitación habían pasado muchas personas, le habían saludado, pero él, ajeno a todo ni se había enterado de algo que no fuese el tratar de llegar un poco más allá de su idea sobre la vida y la muerte. Pues, en su cabeza bullía la idea de que, ahora o nunca, pues, la persona que más quería estaba allí, y esta, era él.

Luego, al otro, se lo llevaron.

Lo enterraron.

Eran las 5:05 de la madrugada de tercer día posterior a la que había sido su peor experiencia. Se despertó. En aquella habitación solo se oía el suave respirar de su pareja, y el cuerpo dormido a sus pies de su gato. Y por un momento volvieron a su mente las preguntas de siempre. Luego, se volvió a quedar dormido.

Estaba de vacaciones, así que cuando despertó sobre las 9:00 h. ya estaba solo, y comprobó que los sentimientos así como los sucesos, no alteran para nada el paso de algo que, si existe, llamamos tiempo.