Archive for Octubre, 2009

La señora Maestra.


2009
10.26

Sonó un golpe seco, al mismo tiempo que un líquido viscoso parecía que se había estrellado contra la pared. Después, empezamos a sentir como el rodar de una pelota, y posteriormente también comenzaban a sonar pequeños golpes cada vez más rápidos, hasta que de repente dejaron de sonar.

Durante unos minutos las 47 personas que celebrábamos la jubilación de nuestro miserable jefe, decidimos a través de sufragio universal, quién sería el que iría a mirar lo que había sucedido. Lamentablemente me tocó a mi el honor, así que evitando por todos los medios el que se me notara una pizca de miedo, me dirigí hacia la puerta, puse mi mano sobre el pomo, lo giré, abrí la puerta y salí de la sala.

No había dado dos pasos cuando mi pie izquierdo tropezó con algo que rodaba con dificultad, casi diría que incluso resbalaba en el suelo en vez de rodar. Bajé mi vista y vi la cabeza de mi jefe que aún tenía las gafas que su mujer le había regalado el día de su boda, hace ya más de 50 años, su boca estaba abierta, y daba la sensación que le hubiesen quitado su última palabra de la boca. Además, los ojos permanecían medio abiertos… Traté de evitar al máximo mi sorpresa, para, entre otras cosas no asustar a mis invitados. Apoyé mi mano derecha sobre el pasamos de la escalera y comencé a subir suavemente, mientras entre otras cosas observaba las manchas de sangre que la cabeza de mi jefe había dejado en su trayectoria. Tras pasar el primer descansillo, comenzó a aparecer sobre la pared blanca situada al principio de la escalera, una enorme mancha roja de sangre, que aún parecía que arrollaba por el muro. Giré mi cabeza, y al otro lado del pasillo, enfrente de mancha, estaba ella, con un enorme sable de samurai envainado en una funda que adosada a su espalda le salía por encima de su hombro. Y sobre sus manos, una libreta en la que tomaba sus notas…

Le pregunté:

¿Que hace,…?
¡Ah, hola!,…eres tu, – dijo con aparente normalidad – estoy anotando la trayectoria que describió la cabeza de mi marido al separarla de su lugar habitual en los últimos 80 años.

Pe…pero … – no era capaz de hablar -

Tranquilo – me dijo, más tranquila aún que cuando le hice la primera pregunta – fue una parábola, si, describió una parábola. Igual que – como bien sabes o deberías de saber -, las que se generan cuando cortas un cono mediante un plano paralelo a su directriz.

Por mi cabeza paso el recuerdo de que ella había sido mi profesora de matemáticas en la época del instituto, y que se había tenido que retirar porqué se había vuelto loca. Luego, en cierto modo tenía razón en su descripción de lo que era una parábola, pero … era la cabeza de su marido…

Si, si señora – le dije temblado de nuevo -

Oh, no te asustes, esto no es para el examen – me dijo – Pero recuerda que ya te he dicho en muchas ocasiones que una parábola, aparte de ser una figura literaria, utilizada hace tiempo por un tal Jesús para explicar cosas a sus pupilos, blablabla, blablabla , también se define como un lugar geométrico entre dos puntos que guardan la misma distancia, o si prefieres, que equidistan de una recta, o eje, o …directriz, y un punto fijo al cual, llamamos o denominamos foco. ¿comprendes?

Si, si señora – no acertaba a decir otra cosa, mientras comenzó a temblarme una pierna -

Ahora ve y llama a unos de tus invitados, que quiero experimentar una nueva figura, esta vez va a ser la elipse, ¿que te parece?

En ese momento, no se lo que ocurrió, pero creo que de tres saltos llegué a la puerta de la casa sin ver las escaleras. Y los invitados al verme hicieron lo mismo. Nunca más volví a la casa mi maestra.

Hoy, 30 años después, en mis partidas al criquet con los amigos, cada vez que golpeo la pelota se me aparece la cabeza del marido de la Sra. Maestra.

Cosas de hombres.


2009
10.26

Me preguntaba una y otra vez con la misma pero delicada insistencia, sobre la eterna pregunta. Mientras, incapaz de responderle, encogía mis hombros y callaba.
Otro día volvió a aparecer, e insistió, otra vez… pero yo, que también era un hombre, seguía atrincherado, encogiendo mis hombros sin saber que hacer.
Pasaron los años y muchas veces en mi imaginación aparecía aquel hombre que volvía, hacía la eterna pregunta, y nadie le sabía responder.
Pasaron muchos años más, y entonces ya no hubo hombres, solo máquinas, y aunque estas hablaban y hacían las mismas cosas que los hombres, ya nada era igual.
Un día la prensa dijo que habían venido muchos hombres y que habían destruido las máquinas. Pero nadie le dio importancia, pues enseguida vinieron otros hombres y las repusieron, y esta vez, aún mejores que los hombres.
Ahora soy viejo, ya he comprado mi ataúd, y espero el poder ocuparlo. No me ha costado mucho, pues, ¡para lo que sirve!…preferí no gastarme mucho dinero.
Un día visité aquel lugar. Y junto al viejo mostrador había un hombre pidiendo una respuesta, pero la máquina, fría y distante no hacía nada, es decir hacia lo de siempre, nada. Después de mucho insistir, y sin saber que hacer, el hombre miro a los lados y estaba solo, así que se fue. Cuando pasó a mi lado me miró, y me dijo: voy a comprar mi ataúd, pues, esto es cosa de hombres.

¡PUM!


2009
10.26

Sus puños se estrellaban sobre el mostrador, en un deseo vano de imponer por la fuerza de sus manos sus huecas palabras. Cuanto más fuertes eran sus golpes, más se hacía patente su ignorancia. Mientras, al otro lado de la barra de aquel pequeño bar, ajenos a sus predicas, nosotros le mirábamos y movíamos de vez en cuando la cabeza con la única intención de trasladarle, inútilmente nuestra impotencia en la resolución de sus problemas… ¡que hipócritas!

Una vez el tiempo hizo su efecto balsámico sobre el espíritu de aquel hombre, este, calló y el silencio inundó la sala. Poco después, desde otro lado del recinto salió una mujer con una pistola de madera muy bien trabajada y al mismo tiempo pintada de manera que simulaba el metal de un arma real. Ésta, se arrimó al hombre que había estado causando aquel escándalo, le puso el “arma” en medio de la frente, y dijo ¡pum!, el hombre cayó al suelo, mientras todos nos quedamos sorprendidos mirando como la mujer había actuado, pero más aún, cuando con una sonrisa, llevo su arma hasta casi tocar sus labios, sopló el imaginario humo que del cañón salía, y se quedó mirando al cuerpo de su victima, por si se le ocurría moverse… Pasados unos tres, o quizás cuatro minutos, el hombre que yacía en el suelo se levantó y besó a la mujer que le había simulado el disparo y dijo: ¡estáis todos invitados!

Nicomedes y el ojo de la mujer china


2009
10.26

La cama de la habitación rugía, al mismo ritmo que los compases respiratorios de la mujer que allí reposaba. Esta, tenía los ojos rasgados, una característica que sin ser china en su origen, bien podía pasar por ello, pues , ¿quien sabe si en su cuerpo, aún bullían los genes que, por algún que otro motivo digno de ser contado, penetraron en su cuerpo en una perdida noche de pasión?.

Sus pupilas color carbón, escrutaban a través de una tímida apertura, la correcta ubicación de su amante. El cual, preso de amor y con un ramo de rosas en la mano, esbozaba una leve sonrisa, mientras buscaba el lugar en el que sentarse lo mas cerca de su amada. Una vez hubo cumplido su deseo, acercó con su mano el ramo a la cara de la mujer para posteriormente, improvisarle una poesía. En ese momento, del cucurucho en el que estaban las flores, y en el que él había puesto su romance, salió una enorme rata gris y negra, sucia, y con un fuerte olor de alcantarilla. Esta, se lanzó sobre la cara de la mujer justo en el momento en el que debido a la sorpresa del momento abrió sus ojos. En ese preciso momento, de un certero bocado, la rata arrancó uno de los ojos de la mujer, después, y no teniendo bastante con semejante acto, salto de la cama, cruzó la habitación y triunfante y feliz por el logro conseguido, se refugió en uno de los muchos agujeros que había en la habitación. Y fue allí, donde vitoreado por sus congéneres y amigos, fue elevado a la categoría de super-ratón.

Hoy, cincuenta años después, en un pequeño mausoleo a la entrada a la ciudad, justo donde había estado el hospital en el que sucedió este echo, puede leerse una inscripción que dice: “aquí yacen los restos del super-ratón Nicomedes, y el ojo de la mujer china.

Nibiru nos alegrará la navidad de 2012


2009
10.25

Los seres humanos somo únicos. Nuestra unicidad llega a tal límite, que lo que se debería de tener a estas alturas como superado, nos sigue, como el primer día, ocupando páginas y más páginas de la prensa diaria, no dejando que otras noticias ocupen estos lugares, pues evidentemente, o venden menos, o la linea estratégica del medio no lo permite, o … ¡sabe dios!… que estupidez rondará esta vez la cabeza de estos “gurús”.

Parece ser que hay más de 200 libros en circulación que “predicen” que el 21 de diciembre de 2012, se acabará el mundo, y parece ser que 200,000,000 de personas se lo creen, pues existe un libro, o mejor dicho un calendario llamado El Calendario Maya que dice que se nos acaba el ciclo, es decir que vamos a terminar la circunferencia de 394 nosequés – yo estudié en la escuela que eran 360 °, pero como todo cambia…- y que se llama Baktun 13. Pero la tontería no se acaba aquí, pues además hay un planeta X o también llamado, el misterioso planeta Nibiru, que rozará, percutirá, chocará, colisionará, impactará, tropezará, … en una palabra, se estampará, contra nuestra Tierra mandándola al garete.

Pero, ante tanto kaos, ¿quien, – pienso yo – puede tener la solución?, ¿quien es el portador de una mente tan privilegiada para que cuando Batkun 13 esté a pocos metros de su impacto, levante su mano y diga ¡ QUIETO !,… ¡ DETENTE !, para acto seguido decirle que se destruya, o que siga su camino, pero a los terrícolas, nada de nada?, ¿quién es esa lumbrera?, pues no lo sé, pero puedo intuir que detrás está un ufólogo ( ¡quien podía ser sino?, si, exactamente, … los que ven platillos volantes por todos los sitios) y parece ser que el señor Zecharia Sitchin, obtiene sino todas, si gran parte de las papeletas del premio…

Para aquellos que les guste el mundo de la superstición, es decir, el mundo del engaño, el timo, la mentira, es decir, las causas que a lo largo de la historia han servido para el obstaculizar la evolución normal y coherente del pensamiento racional humano.

El día de los ausentes


2009
10.22

Aquel día, como todos los demás, tenía 24 horas, el Sol había aparecido por el este, y seguro que se ausentaría por oeste, un suceso en el que a decir verdad solo ocurre dos veces al año, hoy, sin ningún equinoccio a la vista, el día tenía una pequeña diferencia con respecto a los demás, y era que se celebraba, en el santoral cristiano, la fiesta de los santos difuntos, aunque estoy seguro que los santos eran muchos menos, incluso de los inscritos.

Entré en una tienda a comprar un rotulador para hacer unas anotaciones en unas cajas, cuando llamó mi atención, la gran cantidad de personas victimas de las supersticiones clericales que, comprando flores, y demás adornos para celebrar este acontecimiento, competían en religiosidad unas con otras, mientras el dueño de la tienda hacia su agosto.

Por la tarde, tomé el coche y me acerqué al cementerio en el que había yacían a varios de mis familiares. Fui por dar una vuelta, ver a algún conocido que hace años que no veía, acondicionar un poco el nicho, y poco más, ya que, como en los entierros, es el único lugar en el que veo antiguos conocidos y amigos.

Hubo un momento en el que me quedé por un momento mirando a todo el mundo que me rodeaba, y en especial a su “director”. Una persona con una impecable sotana negra, cara de buen pastor de almas, con una especie de chaleco muy vistoso para la ocasión. A su lado iba su acólito. Un hombre ya mayor, un poco encorvado y triste de verdad, no como su jefe . El pobre hombre, portaba un recipiente a la mitad de agua, en el que el clérigo iba metiendo una especie de pomo y bendiciendo tumba por tumba, nicho por nicho a cada una de las familias que obviamente le daban algo de dinero.

Cuando llegó hasta donde yo estaba, el clérigo que me conocía, se pudo delante de mi con mirada seria, y, hasta cierta forma desafiante, y en medio de los dos la saca con el dinero que portaba otros de sus acólitos y que antes no había visto. Hubo silencio entre los dos. La gente nos miraba. Todo fue, … como todos los demás años atrás. Así que, el clérigo giró sin perderme de vista, y por suerte dejo mis tumbas sin su falsa bendición.

Meses después, uno de sus acólitos falleció. Y rápidamente busco otro para el cargo. Yo sigo visitando mis familiares, pero voy otro día. Pero me pregunto, sabiendo que la familia del monaguillo fallecido es muy pobre, ¿tendrá valor a tomar su pan y a beber su vino?

El libro de la vida


2009
10.17

Alguien dijo una vez que la vida es como un libro, y es verdad. Desde el mismo momento en el que comienza nuestra andadura por ella, escribimos con tinta de vida en hojas de tiempo, surcos de alegría, dolor, angustia etc. Y al final, cuando “esto” llega a su fin, cuando, en el mejor de los casos, en medio de cuatro tablas cubiertas con una esponja acolchada, y un montón de desconocidos alrededor, sin quererlo, no estamos solos, sino con un gran tomo de vivencias que formaran parte de la nada, viajará junto a nosotros en un viaje hacia ninguna parte que será el todo, pues sin quererlo, estamos más cerca de esa realidad que no existe, que de lo nada que pudiera ser.

La Impostura


2009
10.04

Desde que el Universo existe, y más aún, desde que en él, un autodenominado homo sapiens habita una ínfima parte del mismo; una de sus grandes preocupaciones es la de complicar su propia existencia. Primero lo hizo intentando buscar explicación a lo que tenía a su alrededor, y como le resultaba excesivamente complicado, ante la falta de pruebas en su entorno, se inventó la solución. Un resultado del que casi inmediatamente saldría un sistema de pensamiento, o un conjunto de saberes que tratarían de sentar las bases de una manera racional, de aquellos principios que le ayudarían a orientar y a conocer la realidad, su realidad.

Después, como no tenía suficiente para definir lo intangible, crea el método, es decir, se inventa un procedimiento para descubrir las diferentes verdades. Y así, poco a poco van apareciendo diferentes “áreas” de estudio como la Teosofía, la Teología, etc. cuya madre es la Filosofía, y que en esas primeras áreas creadas y en gran parte de las otras, solo se sigue un camino, que no es otro que dar explicación de lo que nuestro homo sapiens llamó, llama y llamará dios (él lo pone así, Dios).

Esto que debería de ser maravilloso no lo fue, y en nombre de esta calentura emocional, se robó, se mató, se violó, … etc. Se cometieron millones de atrocidades de las que solo el ser humano puede ser capaz de hacer con sus semejantes. Es decir, las creencias en seres imaginarios fueron gravadas en las mentes de las personas por la fuerza, el miedo y la barbare, pero o por la razón. Y así hoy miles de años después, ante el despertar de la humanidad, ante la germinación de la semilla bien plantada por los grandes hombres y mujeres de la historia, podemos decir que la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad se ha consolidado. ¡hagamos que crezca!

Deja aquí su libro, señor.


2009
10.01

Había pasado por la librería que recientemente había abierto sus puertas en uno de los bajos comerciales recién construidos en mi calle. Hace tiempo que deseaba entrar, pero no me gustaba la cara del señor que atendía la caja. Siempre que iba con intención de entrar, su careto, me hacia huir

Un día, en el que en mis pensamientos solo había una idea, “la librería”, me armé de valor y crucé la calle, dibujando con mis pies la línea más recta posible, cruce la acera, sin la más mínima desviación y ya a las puertas de esta, apoyé mi mano sobre la puerta para abrirla por completo. Pero no hizo falta, ya que esta, como por arte de magia, desapareció ante mis ojos. Trate de evitar la cara de sorpresa, así que entré.

Ahora, una vez dentro, me puse a buscar un libro.

Pasaron una, dos, tres, … horas. Había miles de libros, pero el que buscaba no terminaba de encontrarlo. Seguí buscando…

En un momento en que ya me daba por rendido, sonó un reloj de pared situado en mitad del enorme salón de la librería. Eran las 20,00. Es hora de cerrar, pensé.

Me dirigí a la salida cuando detrás de mi, una voz sonó grave y profunda, pero amable y hasta cierto punto familiar…

Deja aquí su libro, señor. Giré, pero no vi a nadie. Seguí avanzando.

Deja aquí su libro, señor. Volvía a girar, y esta vez me detuve un momento. Miré arriba, abajo, a los lados, pero nada, y además, era el último que estaba en la librería a esa hora, y ya iban a cerrar.

Deja aquí su libro, señor. Esbocé una sonrisa, hasta que me fijé en que la voz venía de la parte de atrás del mostrador situado a mi derecha. Me acerqué y vi que en el suelo había un muñeco de silicona y cartón, con sus rodillas levantadas simulando estar sentado, y en su mano derecha un libro, el que yo buscaba.

Deja aquí su libro, señor…con cierto temor tomé este y me dispuse a salir. Puse mi mano sobre la puerta, esperando el mismo efecto que a la entrada a la librería, pero esta vez ésta no se abrió.

No ha pagado el libro, señor…