Sr. Presidente del Gobierno de España:
He decidido esperar al día de hoy, 31 de diciembre de 2011 para escribirle esta carta. Con ella, no voy a reprocharle nada, pues no hay nada que reprochar aunque lo pueda parecer; es simplemente constatar un devenir que tomará forma el próximo año 2012 y que no revelará nada nuevo en lo que creo que es su manera de hacer política. Personalmente, siempre he afirmado y lo mantengo, que la política que ejecutan los partidos ubicados en esa «zona» que la imaginaria política mundial llama derecha, no son lo mejor para los pueblos.
Durante los ocho años que estuvo en la oposición, la ciudadanía española ha estado observando como la mentira, el insulto, … en una palabra, la demagogia mas fundamentalista, ha sido su método de hacer política, y prueba de ellos son las hemerotecas llenas de «perlas» como (en referencia la pasado Presidente del Gobierno): es usted indigno y cobarde, es usted un perdedor complacido, un acomplejado con mala conciencia e ideas confusas, un traidor a los muertos, un amparador de la ilegalidad y chalaneador con los terroristas, etc, etc. No obstante ayer, día 30 de diciembre de 2011 tuvo – no se si decir «el detalle» – de hacer entrega del Collar de Isabel la Católica a la persona con la que se había estado ensañando durante ocho años. Dígame Sr. Presidente, sin llegar a juzgar el «detalle», después de ver lo que hemos visto en estos ocho años, ¿podemos confiar en la ética, el decoro, en una palabra, la honestidad de nuestro Presidente? O ¿seguiremos inmersos, tanto usted como sus ministros en el «todo vale»?.
Hoy, la prensa escrita, la radio, … es decir, todos los medios, tanto afines a su ideario como el resto, han descrito los recortes que el gobierno al que usted representa tiene pensado hacer bajo la falsa disculpa de sacarnos de la crisis, todo ello adobado de un «escurrir el bulto» de lo mas descarado en boca de sus ministros/ministras, los cuales, fieles a la consigna de su jefe, tratan de justificar esta medidas con mensajes tales como: «nos han dejado el País en ruina económica» Ministra de Empleo, «son medidas obligadas…pues se habían encontrado un déficit público muy elevado» Vicepresidenta del Gobierno,…y así un sin fin de, como le cité antes, maneras de escurrir el bulto, que no es otra cosa que decir, «sabíamos perfectamente lo que había, sabíamos perfectamente que no podemos hacerlo de otra manera, pero no lo podemos decir pues podemos perder las elecciones» ¿tendría usted u otro miembro del gobierno el valor de decirme lo contrario? Claro que si, usted, puede esto y mucho mas, lo hemos venido observando…
Sr. Presidente, la honestidad, desgraciadamente es un bien escaso en nuestra clase política, y creo que el motivo por el cual, una profesión tan respetable como es la del político, se ha desprestigiado, desconsiderado y perdido el respeto que se merece por parte de la sociedad a la que sirve. La política, la que allá en el siglo XVIII o XIX se definió como «el arte de hacer feliz a los pueblos», desgraciadamente se ha convertido en un «lugar» en el que la corrupción (hay actualmente en los tribunales decenas de casos por ello, en los que su partido se lleva «la palma») el enriquecimiento ilícito (existe la creencia de que se va a la política ha enriquecerse y nada mas…) etc. están en su «salsa».
Sr. Presidente, antes de despedirme le diré que como obrero que soy, me duele la subida del IVA , con su gobierno, con el pasado, como con el que venga. La jubilación, a los 67 años me duele tanto con su gobierno, con el pasado, como con el que venga. Los impuestos, con su gobierno, con el pasado, como con el que venga… pues, cuando alguien como usted sabe que hay que subirlos, bajarlos o mantenerlos, hay que ser honesto y decirlo, independientemente del lugar que ocupe. Pues usted ya lo sabía, y trató de hacernos tontos ocultándolo. Y para colmo de males, el típico adulador que en todas las formaciones habita, salió a la palestra con los medios y no se le ocurrió otra cosa que decir que debido a su mayoría parlamentaria, el pueblo confía en ustedes. Recuerde que hay una inmensa mayoría – mayor que la suya – que repartida en otros partidos políticos, le ha dicho que no.
Nada mas Sr. Presidente, le deseo suerte, la va a necesitar, y aunque personalmente ni usted ni su gobierno me inspiren confianza, no voy a juzgar sus medidas, pues, la mayoría ya se empezaron a aplicar con el pasado Gobierno. Usted solo ha copiado. Además tengo motivos, (y por lo que le he expuesto, usted lo sabe) para dudar de su honestidad.
Quizás sea utópico soñar con que quizás algún día llegue al poder una persona honesta y coherente, y que si las circunstancias se tuercen, tenga la valentía de salir a la palestra y decirlo sin temer que el pueblo le de la espalda, pues créame Sr. Presidente, el único fin, es la muerte, y no el llegar o no llegar a presidir un País a cualquier precio.
Atentamente bernardino y Baruj